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Tratamiento
Existen diversas modalidades de tratamiento
del cáncer, que varían según la localización, el
tipo histológico y la sensibilidad, el estadio
tumoral, el estado general del paciente y los
recursos con los que se disponen. Los esquemas
terapéuticos son elaborados generalmente por un
comité de tumores. Se disponen de los siguientes
recursos:
Específicos:
-
Cirugía oncológica:
reducción o erradicación tumoral.
- Radioterapia:
destrucción celular de una región determinada,
por medio de la radiación ionizante (rayos x,
rayos gamma y partículas alfa).
- Quimioterapia antineoplásica:
uso de medicamentos citostáticos. Éstos son
fármacos que actúan sobre células que se
multiplican rápidamente (como las de piel,
mucosas, sangre y tejidos neoplásicos),
inhibiendo el crecimiento desordenado y
alterando la división celular. Algunos ejemplos:
Mecloretamina, Ciclofosfamida, Estreptozotocina,
Metotrexate, Citarabina, 5-Fluoruracilo,
Vimblastina, Vincristina, Cisplatino.
- Métodos terapéuticos
especiales:
Inmunoterapia (sustancias con actividad
inmunológica en contra del tumor).
Terapia génica, mediante la inducción de cambios
genéticos a nivel celular.
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Expectativas y pronóstico
Los factores que se tienen en cuenta para
conocer el pronóstico de un cáncer son:
- Tumor primario: tipo histológico, grado de
diferenciación celular y localización.
- Grado de infiltración/extensión/metástasis.
- El estado funcional o la reserva fisiológica
del paciente (proporción de tejido sano, estado
nutricional e inmunológico, edad, etc.).
Un tumor tiene mejor pronóstico cuanto más
diferenciadas y maduras son sus células, cuanto más
localizada es su extensión, y cuanto más precozmente
es detectado.
La sobrevida varía para cada tipo de cáncer, pero en
términos generales se sugiere una probabilidad de
muerte mayor para cáncer de próstata, mama y pulmón.
Otras consideraciones al respecto:

Prevención del cáncer (sugerencias basadas en las
recomendaciones elaboradas por el Comité de
Educación Pública de la Asociación Argentina del
Cáncer
Alimentación: evitar las dietas
ricas en grasas animales (carnes rojas, huevos,
manteca, lechón, leche muy cremosa, embutidos,
pescados grasos, etc.), alimentos de conserva
(enlatados sobre todo) proteínas y calorías.
Procurar un aporte rico en fibras (cereales como:
maíz, trigo, salvado, etc. y en los vegetales verdes
habituales en la dieta como, por ejemplo: coliflor,
brócoli, repollo (colorado o blanco), espinacas,
acelgas, zapallitos; y en las legumbres: lentejas,
porotos, garbanzos) y vitamina A (damascos, manzanas
con cáscara, zanahorias, zapallos, batatas, tomates,
duraznos, etc), E (cereales de grano integral, como
los copos de maíz, de trigo, el salvado, la avena,
avellanas, etc.) y C (naranja, mandarina, pomelo,
ananá, frutillas, etc.)
La obesidad es un enemigo en la lucha contra el
cáncer, sobre todo en la mujer después de la
menopausia. Con la obesidad bien manifiesta aumenta
el 20 ó 30% el riesgo de desarrollar un cáncer de
mama, de intestino o de útero. Debe procurarse, con
el asesoramiento del médico y de la dietista,
reducir el peso de todas las personas adultas
- Moderación en el consumo de alimentos
ahumados, salados o conservados en nitratos
(enlatados).
- Moderación del consumo de alcohol
- Evitar el consumo de tabaco.
- Evitar la exposición solar directa, sobre
todo entre las 11 de la mañana y las 4 de la
tarde. Usar pantalla solar.
- Evitar el contacto sustancias químicas
cancerígenas, como son el arsénico, el asbesto o
amianto, el cloruro de vinilo, algunas anilinas,
el petróleo, el cromo, el níquel, insecticidas
como el DDT, (generalmente de uso industrial),
cumpliendo estrictamente con el reglamento de
bioseguridad para el aire, la ropa o los
alimentos.
- Evitar el contacto prolongado con el hollín
y el humo por quema de residuos, como también de
no exponerse a la inhalación de gases de escape
de automotores.
Realizar exámenes médicos periódicos
preventivos, principalmente exámenes de
papanicolau anual a partir de los 21 años de
edad, mamografía anual a partir de los 40 años,
y tacto rectal, examen de sangre oculta en
heces, radiografía de tórax anuales a partir de
los 50 años.
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