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Tratamiento
En
casos no complicados se realiza tratamiento
sintomático de la cefalea, las mialgias y la fiebre
con analgésicos y antipiréticos como el paracetamol.
Deben evitarse los salicilatos en menores de 18 años
por el riesgo de generar un Síndrome de Reye. Se
recomienda reposo e hidratación.
Existen algunos antivirales que se utilizan para el
tratamiento específico de los pacientes con gripe
como la amantadita y la rimantadina para la gripe A,
y el zanamivir y el oseltamivir tanto para la gripe
A como para la B.
El tratamiento de la neumonía viral, una de las
complicaciones de la gripe, se basa en mantener una
oxigenación adecuada ya que los antivirales no son
útiles en estos casos. Si se presenta una neumonía
bacteriana secundaria o una neumonía mixta se debe
medicar empíricamente con antibióticos.
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Expectativas (pronóstico)

En personas sanas, la gripe, tiene una evolución
benigna. Se autolimita en 5 a 7 días sin dejar
secuelas.
La mortalidad depende de diversas variables. Es
mayor en los niños, ancianos y personas con algún
grado de inmunocompromiso o enfermedad crónica
preexistente. Por lo tanto, es muy importante la
vacunación para prevenir la infección en aquellas
personas que poseen un riesgo elevado. La vacuna
posee una eficacia del 70-90%, esto significa que si
se vacunan 10 personas, 7 a 9 de ellas no contraerán
influenza, mientras que 3 a 1 pueden adquirirla pero
siempre con síntomas mucho más leves que si no se
hubiesen vacunado.
Profilaxis primaria
La inmunización se lleva a cabo mediante una vacuna
a virus muerto o inactivado que genera una respuesta
inmune humoral protectora en los vacunados. Se
aplica anualmente durante los meses de otoño por vía
intramuscular (vacuna inyectable). Recientemente se
aprobó una nueva vacuna a virus vivos atenuados que
se administra por vía intranasal. La profilaxis esta
indicada en personas de alto riesgo.
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