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Síntomas
El curso clínico de las hepatitis agudas virales se
puede dividir en cuatro períodos
Incubación:
Es el tiempo comprendido entre la exposición al
virus y el inicio de los síntomas. Su duración
depende del virus involucrado.
Pródromo:
Se caracteriza por la presencia de síntomas
generales e inespecíficos como cansancio, anorexia,
náuseas, vómitos, dolores articulares y musculares,
cefalea. Muchos pacientes presentan intolerancia a
los alimentos grasos y distensión abdominal, dolor
en hipocondrio derecho y diarreas. Suele haber
fiebre baja y en ocasiones alteraciones del gusto y
el olfato. Uno a cinco días antes de finalizar éste
periodo aparece coluria (coloración oscura de la
orina, similar a las bebidas cola) así como cierta
decoloración de la materia fecal llamada hipocolia o
acolia.
Periodo de estado:
Cuando los síntomas prodrómicos comienzan a mejorar
aparece la ictericia o coloración amarillenta de
piel y mucosas. Generalmente persiste el cansancio,
hay pérdida de peso, prurito o sensación de picazón
y un hígado aumentado de tamaño doloroso.
La ictericia se produce por el aumento de los
niveles de bilirrubina en sangre y suele apreciarse
en la esclerótica del ojo o en la piel. Previo a la
elevación de la bilirrubina se produce un aumento en
concentración de las aminotransferasas, enzimas
presentes en el interior de las células hepáticas
que al lesionarse son liberadas a la circulación.
Convalecencia:
Se inicia con la desaparición de la ictericia
pudiendo persistir algunos de los demás síntomas
generales presentes con anterioridad que van
cediendo paulatinamente.
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Características de la
enfermedad según las principales causas:
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Hepatitis A
La incubación varía entre 15 y 45 días. En la
mayoría de los casos la hepatitis A es
totalmente asintomática o se expresa con
síntomas generales e inespecíficos que no
generan la sospecha de la enfermedad.
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Hepatitis B
El periodo de incubación dura entre 30 y 180
días. El virus puede dar lugar a diferentes
formas de hepatitis: aguda, crónica y portación
asintomática. La forma aguda presenta síntomas
similares a las hepatitis ocasionadas por otras
causas. Una pequeña proporción de pacientes
infectados no pueden eliminar el virus de su
organismo y desarrollan una hepatitis crónica.
Ésta evoluciona en forma progresiva deteriorando
la función hepática o permanece en un estado de
equilibrio con portación crónica del virus.
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Hepatitis C
El periodo de incubación varía entre 20 y 150
días. La mayoría de los pacientes cursan en
forma asintomática sin ictericia, solo el 25%
presenta anorexia, astenia y alguno de ellos
ictericia. El 15% se autolimita y en alrededor
del 85% de los casos desarrolla hepatitis
crónica. La hepatitis C es un proceso insidioso
y progresivo que no provoca síntomas durante
varios años, sólo en algunos casos desarrollan
síntomas inespecíficos como cansancio y malestar
general. Los síntomas específicos aparecen en
forma tardía, una vez establecida la cirrosis,
la insuficiencia hepática y sus complicaciones.
La infección por el virus de la hepatitis C
puede provocar síntomas extrahepáticos de tipo
inmunitario como artritis, queratoconjuntivitis,
liquen plano, glomerulonefritis y
crioglobulinemia mixta, entre otros.
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Hepatitis D
Sólo afecta a pacientes infectados por el virus
de la hepatitis B. Cuando la infección de los
dos virus es simultánea se produce una hepatitis
aguda generalmente autolimitada. Si el HDV
afecta a un portador crónico del HBV, la
sobreinfección causa enfermedad grave, pudiendo
llegar a la falla hepática fulminante,
acelerando la progresión de la enfermedad hacia
la cirrosis.
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Hepatitis E
Es una enfermedad autolimitada, con un periodo
de incubación de 2 a 9 semanas de duración, que
produce hepatitis aguda de grado variable. No
evoluciona a cronicidad ni a portación crónica y
sólo se asocia con alta mortalidad cuando afecta
a mujeres embarazadas.
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Enfermedad de Wilson
Además de los síntomas de enfermedad hepática se
puede manifestar con anemia hemolítica, neuropatía,
síndrome neuropsiquiátrico y trastornos del
movimiento (distonías, incoordinación, temblores).
Hepatitis autoinmune
Muchas de las manifestaciones clínicas son similares
a las de la hepatitis virales. Es frecuente que se
hallen presentes otras manifestaciones de
autoinmunidad y que se desarrollen brotes
recurrentes de hepatitis con remisiones y
exacerbaciones de la enfermedad.
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