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Síntomas
Historia natural de la enfermedad
La enfermedad de Parkinson se manifiesta
básicamente por la presencia de temblor, rigidez
muscular y lentitud y dificultad para iniciar el
movimiento. Estos síntomas pueden aparecer aislados
o combinados, pudiendo predominar en una parte del
cuerpo o bien ser más marcado uno de ellos entre los
demás, de forma que hay gran variación clínica de un
paciente a otro.
• Síntomas iniciales: pueden preceder por
meses a los trastornos de motilidad y son muy
variados, predominado el dolor en el cuello,
extremidades u hombros. La minoría de los pacientes
refieren como síntoma inicial fatigabilidad
(confundida con depresión), temblor en una mano,
falta de equilibrio o pérdida de destreza manual.
• Bradicinesia: enlentecimiento de los
movimientos voluntarios. Constituye el síntoma más
incapacitante de la enfermedad de Parkinson y se
manifiesta por: - - gesto facial inexpresivo
- disminución del parpadeo,
- enlentecimiento del habla (bradilalia),
- enlentecimiento de la deglución y la masticación,
con frecuente sialorrea (babeo).
- dificultad para desarrollar acciones básicas como
vestirse, asearse, comer y caminar.
- perdida de amplitud de los movimientos (disminuye
incluso el tamaño de la letra al escribir,
micrografía).
- reducción del balanceo de los brazos durante la
marcha
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• Temblor: se presenta en reposo y
disminuye o desaparece con el movimiento del miembro
afecto. Se caracteriza por ser un temblor regular y
rítmico, de movimiento grueso (es muy común el
frotamiento entre el pulgar y los demás dedos como
“en cuenta de monedas”). También es frecuente la
presencia de un temblor de actitud (aparece con los
movimientos) que mejora con el reposo.
El temblor parkinsoniano aumenta con la ansiedad y
cesa durante el sueño. Suele comenzar en una mano,
para extenderse luego a otras extremidades
alcanzando incluso a comprometer músculos de la cara
y del cuello.
• Rigidez muscular: se define así a la
falta de flexibilidad de los músculos. Afecta por
igual a músculos extensores y flexores y a veces
está sujeta a interrupciones rítmicas atribuibles al
temblor ya mencionado. Con frecuencia afecta la zona
del cuello desde el comienzo de la enfermedad. Es
causa de dolor y de dificultad para los movimientos
(incluso la marcha) y contribuye al desarrollo de
contracturas musculares.
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• La marcha: el paciente camina de a pasos
cortos, con el tronco flexionado hacia delante y
arrastrando los pies, sin el típico movimiento de
balanceo de los brazos.
Recordemos que estos pacientes tienen dificultad
para realizar movimientos programados, lo cual se
manifiesta, en el caso de la marcha, a la hora de
empezar o mantener un ritmo normal. Puede suceder
que el ritmo de la marcha a veces aumenta poco a
poco (marcha festinante). Pueden también existir
bloqueos de la marcha ("congelación" de la marcha),
Los bloqueos pueden aparecer durante la
deambulación, cuando se efectúa un giro o al pasar
por lugares muy estrechos, principalmente ante
situaciones que le producen temor o ansiedad, como
ingresar o salir de un ascensor, o utilizar las
escaleras mecánicas.
• Actitud típica del parkinsoniano: es
frecuente la posición flexionada tanto de la cabeza
y del tronco como de las articulaciones de los
brazos y las piernas. Inicialmente reversibles, al
progresar la enfermedad estas anomalías posturales,
al igual que las de la marcha, se hacen cada vez más
acusadas y más fijas.
• Disfunción mental: incluye alteraciones
intelectuales como problemas de aprendizaje y de
memoria, de la percepción y del lenguaje de
expresión. El 15% de los pacientes presenta una
demencia franca, más frecuente en casos de inicio
tardío. La depresión mental es otra alteración
mental frecuente (40% de los casos).
• Anomalías en la articulación del lenguaje hablado:
son otra forma de manifestación de la
bradicinesia y la rigidez. Los pacientes presentan
dificultad para elevar el volumen de su voz
(susurro), la articulación de las palabras es
deficiente y la voz se hace monótona e inexpresiva.
• En casi la mitad de los presentes existe una
disfunción de los actos involuntarios (vegetativos),
pudiendo aparecer estreñimiento, a veces grave,
aumento de la sudoración (hiperhidrosis) y de
grasitud de la piel (seborrea), sofocaciones y
dificultades en la micción (micciones nocturnas,
urgencia e incontinencia). Pueden presentarse
también dolores articulares y musculares, así como
también sensación de hormigueo o quemazón
(parestesia).
• Otros: pueden aparecer cierto grado de
estrabismo y escoliosis.
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